La extorsión a comercios, transportistas y obras sigue siendo uno de los delitos que más golpea a las empresas en el Perú. Suele empezar con un mensaje de WhatsApp, una llamada o una nota que exige un pago para «no atentar» contra el negocio o sus trabajadores.
Lo primero: no pagar ni negociar
Pagar no detiene la extorsión: suele convertirla en un cobro periódico y en una señal de que el negocio cede. Negociar por tu cuenta te expone más.
Qué hacer
- Guarda las pruebas: capturas de pantalla, audios, números, fechas y horas. No borres los mensajes.
- Denuncia: acude a la comisaría o llama a la Central 105. La denuncia permite que la Policía investigue y vincule tu caso con otros.
- Ordena la respuesta interna: define una sola persona que hable con la Policía y pide al personal no responder a los extorsionadores.
- Revisa lo que publicas: horarios, nombres de dueños, vehículos y rutas en redes sociales sirven a quienes buscan presionarte.
Para empresas con varios locales o flotas
Conviene tener un protocolo escrito: a quién avisar, cómo registrar la evidencia y cómo coordinar con la comisaría de cada zona. Que cada sede sepa qué hacer evita decisiones aisladas bajo presión.


